Último Número 2 Vol. 11 2020


Perspectivas teóricas
Theoretical Perspectives
Tecnologías de información y comunicación (TIC) aplicadas al tratamiento de los problemas de ansiedad

Information and Communication Technologies (ICT) Applied to the Treatment of Anxiety Problems

Natalia Regidor y Berta Ausín

Universidad Complutense de Madrid, España

Recibido a 1 de Octubre de 2019, Aceptado a 29 de Mayo de 2020

Resumen

El objetivo general de este artículo es revisar los estudios publicados entre enero de 2008 y diciembre de 2018 acerca del uso y la eficacia de las intervenciones que emplean las TIC en el tratamiento de los problemas de ansiedad. Se revisan 22 estudios y se describen los diferentes formatos de aplicación de las TIC. Aunque los estudios revisados parecen reducir de manera significativa los síntomas de ansiedad hay que señalar que los 22 estudios difieren en aspectos tales como el número y edad de los participantes, el tipo de trastorno de ansiedad objeto de estudio, el tipo de intervención (basada en una App, internet, realidad virtual, etc.), el diseño o las variables de cambio e instrumentos de evaluación elegidos. Todas estas diferencias dificultan poder extraer conclusiones sólidas acerca de la eficacia del uso de las TIC en el tratamiento de los problemas de ansiedad.

Abstract

The overall objective of this article is to review the studies published between January 2008 and December 2018 on the use and efficacy of interventions that use ICT in the treatment of anxiety problems. A total of 22 studies are reviewed, and different forms of ICT implementation are described. Although the studies reviewed appear to indicate a significant reduction in anxiety symptoms, it should be noted that the 22 studies differ in aspects like the number and age of the participants, type of anxiety disorder under study, type of intervention(App, online, virtual reality, etc.), design and outcome variables and assessment instruments chosen. All these differences make it difficult to draw strong conclusions regarding the efficacy of the use of ICT in the treatment of anxiety problems.


Palabras clave

tecnología de la información y comunicación (TIC), Trastorno de ansiedad, eficacia, aplicaciones móviles, mHealth

Keywords

information and communication technology (ICT), Anxiety disorder, efficacy, mobile apps, mHealth


Páginas e11, 1-19

DOI https://doi.org/10.5093/cc2020a8

PDF 1989_9912_cc_11_2_e11.pdf

EPUB 1989_9912_cc_11_2_e11epub.epub

Contenido

Introducción

En el ámbito de la salud se han venido empleando en gran medida las tecnologías de información y comunicación (TIC) (Suriá Martínez y Beléndez, 2011). Entre estas tecnologías aplicadas a la salud, las aplicaciones para móvil (apps) surgieron a finales del año 2008, y aproximadamente 40.000 estuvieron relacionadas con el ámbito de la salud. De todas estas apps, el 18% van dirigidas al control y autogestión del sueño y el estrés, facilitando sobre todo herramientas de relajación (Sierra et al., 2016). El uso de las TIC en psicología se basa en una intervención con los mismos principios psicológicos que la intervención presencial, y consiste en aplicar los mismos tratamientos cognitivo-conductuales mediante un formato diferente (Bornas et al., 2002).

Autores como Simon y Ludman (2009), categorizan las nuevas tecnologías según el grado de contacto humano. En el nivel más alto sitúan aquellas que suponen una comunicación directa con el terapeuta, como la psicoterapia telefónica o videoconferencia. En el nivel intermedio, figuran las sincrónicas, con mensajes de texto que aparecen en función de la presencia de determinados síntomas y que permiten pasar a un nivel máximo de interacción (contactando directamente con el paciente). O bien comunicación de mínimo nivel, de tipo asincrónico como mensajes de texto con recordatorios de fármacos, pero de forma anónima.

Con el fin de conocer el uso de las TIC y las actitudes acerca de este abordaje entre los psicólogos de la Comunidad de Madrid, González-Peña et al. (2017) realizan una encuesta a través del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. Encontraron que un 26% de las personas encuestadas utilizaba la teleterapia. Los resultados informan de que el 26.66% utilizaban en el momento de la encuesta terapia por videoconferencia; y el 51.04% utilizaban Internet como apoyo a la terapia tradicional. Respecto a los aspectos que preocupaban a los psicólogos encuestados, se observó que el 28.29% afirmaban que en la terapia online se perdía información relevante para el proceso de evaluación / intervención, mientras que un 28.04% informaban de la dificultad de lograr un buen rapport con el uso de las TIC. Se observa que el 49.18% de los encuestados están muy interesados en conocer las directrices de la terapia online, y el 45.27% afirman necesitar información sobre qué tipo de personas y problemáticas se benefician más con este tipo de abordaje.

En cuanto a los formatos de aplicación de las TIC al ámbito de la psicología, la telepsicología engloba toda actividad en el ámbito de la psicología a distancia, apoyándose en la tecnología (teléfono, e-mail, Internet, redes sociales y aplicaciones móvil) (Botella et al., 2007). La telepsicología incluye la teleterapia, que se divide en terapia a distancia, terapia en web con programas automatizados y terapia virtual con simulación de ambientes con o sin terapeuta virtual, que guía el proceso terapéutico del paciente (Botella et al., 2007). A esto hay que añadir otros formatos como la realidad virtual -gracias a la cuál las personas pueden trabajar en esos escenarios a tiempo real) - y la realidad aumentada - la cual supone la introducción de elementos virtuales en el mundo real (Botella et al., 2007). A esto hay que añadir otro tipo de recursos online como son las apps, que permiten eliminar las barreras que suponen acudir a tratamiento. Además de esta ventaja del uso de las TIC en el ámbito de la psicología, diferentes estudios han encontrados que las TIC pueden mejorar la eficacia de algunos tratamientos (Boschen y Casey, 2008), aumentar el compromiso por parte del paciente hacia el tratamiento (Brezinka, 2008), generalizando los principios terapéuticos aprendidos a su vida cotidiana (Clough y Casey, 2011), potenciando el mantenimiento de los logros tras la intervención psicológica (Clough y Casey, 2011), y mejorado la calidad de vida de las personas durante y tras la intervención (Bornas et al., 2002).

Este artículo se centra en el uso de las TIC en el tratamiento de los trastornos de ansiedad por varios motivos. Por un lado, se trata de uno de los problemas de salud mental con mayores tasas de prevalencia. Según el estudio europeo ESEMeD-España realizado con población general, la prevalencia anual de este trastorno es del 10.6% y la prevalencia vital del 16.6% (Haro et al., 2006). Las tasas de prevalencia de los trastornos de ansiedad en las personas mayores de 65 años europeas en el último año van desde un 3.6% (Alonso et al, 2004) hasta un 17.2% (Andreas et al., 2017) en la revisión de 36 estudios realiza por Cisneros y Ausín (2019). Por otro lado, los trastornos de ansiedad conllevan una disminución en el funcionamiento de las personas que los sufren y una peor calidad de vida (Canuto et al., 2018; Zamorano et al., 2019). Por último, es relevante estudiar el uso de las TIC como complemento en el tratamiento de los trastornos de ansiedad ya en los últimos años se viene observando que el 25% de los pacientes con un trastorno de ansiedad rechazan la técnica de exposición y abandonan el tratamiento (Baños et al., 2013).

El objetivo general de este artículo es revisar los estudios publicados entre enero de 2008 y diciembre de 2018 acerca del uso y la eficacia de las intervenciones que emplean las TIC en el tratamiento de los problemas de ansiedad. Se pretende encontrar respuesta a las siguientes preguntas. En cuanto a los participantes ¿son eficaces las intervenciones que emplean las TIC en el tratamiento de los problemas de ansiedad en personas de cualquier edad? En cuanto a las intervenciones ¿cuáles son las TIC que se emplean en el tratamiento de los problemas de ansiedad? Respecto a las comparaciones ¿qué componentes incluyen las intervenciones que emplean las TIC en el tratamiento de los problemas de ansiedad? En cuanto a los resultados, cabe preguntarse: de las intervenciones que emplean las TIC en el tratamiento de los problemas de ansiedad ¿cuáles son eficaces? Respecto al diseño de los estudios ¿siguen una metodología de ensayo clínico randomizado?

Método

Se realiza una revisión de la literatura científica sobre programas de intervención con el uso de las TIC como parte central o complementaria en el tratamiento de los trastornos de ansiedad en población general. Se consultan las bases de datos PsycInfo, Psycarticle y Medline, y el motor de búsqueda Pubmed. Las palabras clave utilizadas son: “m-Health” “anxiety disorders”, “mobiles apps” “ICTs; Psychology 2.0”, “Health 2.0”,“ePatients”, “smartphone”, “treatments”, “technological Internet” y “virtual reality”.

Los criterios de inclusión empleados fueron:

  • Artículos escritos en español e inglés.
  • Artículos publicados de enero 2008 - diciembre 2018.
  • Estudios de intervenciones en problemas de ansiedad a través del uso de las TIC.
Tabla 1

Número de artículos encontrados y eliminados según base de datos y otras fuente.

Los criterios de exclusión fueron, en consecuencia, no cumplir con los criterios de inclusión establecidos.

De los resultados de la búsqueda bibliográfica se identificaron 435 artículos de las bases de datos y 54 citas adicionales identificados en otras fuentes. De los cuales 35 fueron descartados por aparecer duplicados. A partir de la lectura del título y del abstract se excluyeron 315 artículos por tener un objetivo diferente al de la presente revisión. Además, se descartaron 2 estudios por estar publicados en un idioma distinto al castellano o al inglés. Por otro lado, en el árbol de búsqueda presentado en la figura 1 se observa que 117 estudios se descartaron por no incluir una intervención a través de las TIC para el trastorno de ansiedad. Finalmente se seleccionaron 22 estudios que cumplían con todos los criterios de inclusión establecidos (tabla 1).

Figura 1

Diagrama de flujo de la búsqueda bibliográfica

Resultados

En la tabla 2, al final del artículo, se recoge la descripción de los 22 estudios incluidos en esta revisión. La tabla 3, ver final del artículo, describe brevemente cada uno de los programas de intervención aplicados.

En cuanto a los países en los que se han realizado los diferentes estudios, como se observa en la tabla 2, de los 22 estudios totales, 5 de ellos se llevaron a cabo en Suecia (Ekberg et al., 2011; Hedman et al., 2013; 2011; Lindner et al., 2013; Ly et al., 2012), 4 estudios se llevaron a cabo en diferentes estados de los Estados Unidos (Gary y Amresh, 2017; Mohr et al., 2017; Pramana et al., 2018; Pramana et al., 2014), 8 estudios se realizaron en Australia (Spence et al., 2011; Christensen et al., 2014; Proudfoot et al., 2013; Spence et al., 2011) Italia (Grassi et al., 2009; Pallavicini et al., 2009; Villani et al., 2013) y Reino Unido (Christoforou et al., 2017; Pham et al., 2016). Los 5 estudios restantes se realizaron en Suiza, Canadá, España, Rumanía y Dublín.

En relación a las muestras empleadas, sumando las muestras de los 22 estudios revisados, la muestra de sujetos asciende a 2.979 personas, que han participado en diversos programas de intervención para reducir los síntomas de ansiedad, que contenían como parte principal o secundaria, la intervención con TIC. El estudio con menor muestra cuenta con 5 sujetos (Benta et al., 2015), mientras que el estudio con mayor número de sujetos tiene 720 (Proudfoot et al., 2013). Las personas que han participado en los estudios analizados presentaban los siguiente trastornos de ansiedad: Trastorno de Ansiedad Generalizada (Christensen et al., 2014; Ekberg et al., 2011; Gary y Amresh, 2017; Grassi et al., 2009; Hedman et al., 2013; Ly et al., 2012; Mohr et al., 2017; Pallavicini et al., 2009; Pramana et al., 2014; 2018; Proudfoot et al., 2013; Spence et al., 2011; Villani et al., 2013; Wozney et al., 2015), Ansiedad social, Ansiedad por separación (Hedman et al., 2011; Linder et al., 2013; Per Carlbring et al., 2007; Pramana et al., 2014; 2018; Spence et al., 2011; Stolz et al., 2018) Fobia específica (Campos et al., 2016; Spence et al., 2011), Agorafobia (Christoforou et al., 2017) Trastorno de pánico (Linder et al., 2013; Pham et al., 2016).

Todos los estudios que se han tenido en cuenta incluyen tantos sujetos menores de 18 años (con el consentimiento y acompañamiento de sus progenitores) o mayores de 18, pero ningún estudio cuenta con una muestra de edad superior a 50 años.

Los 22 estudios seleccionados indican tanto el tamaño de la muestra como el rango de edad de la misma. Además, cada estudio tiene sus propios criterios de inclusión. En este sentido, los 22 estudios incluyen como criterio de inclusión presentar algún tipo de trastorno de ansiedad y, como criterio de exclusión, acudir en ese momento a algún tipo de terapia o haber acudido anteriormente a terapia psicológica.

En cuanto al tiempo empleado, cada tipo de intervención tiene su duración. Los tiempos van desde una semana de intervención (Benta et al., 2015) hasta los 3 meses (Ekberg et al., 2011), aunque la mayoría de las intervenciones, tienen una duración de entre 4-12 semanas. La duración de las sesiones oscila entre 10 minutos (Grassi et al., 2009) y 60 minutos (Spence et al., 2011). Cinco intervenciones especifican su duración (Ekberg et al., 2011; Gary y Amresh, 2017; Grassi et al., 2009; Hedman et al., 2011; Spence et al., 2011), mientras que los 17 estudios restantes no indican la duración de las sesiones, únicamente el número y la cantidad de sesiones por semanas. Respecto a las medidas PRE, POST y el seguimiento, 12 estudios incluyen las tres medidas, mientras que 10 solo han medido las variables deseadas PRE y POST intervención. De todos estos estudios 18 incluyen grupo experimental y grupo control, el resto de los estudios no especifican los grupos formados. En la tabla 2 se observa que 11 de los estudios siguen una metodología de ensayo clínico randomizado y 11 estudios no. Todos los estudios revisados son estudios cuasiexperimentales, ya que no hay control absoluto de todas sus variables, y puede que los resultados estén afectados por otras variables extrañas que no han sido controladas. Los estudios miden diferentes constructos, algunos se centran en los efectos de la intervención sobre los síntomas de ansiedad, mientras que otros centran su interés en el impacto de la intervención sobre la calidad de vida. Por último, otros estudios valoran estas dos variables. Además, no se utilizan los mismos instrumentos de medida para el mismo constructo en los diferentes estudios.

En los estudios analizados se han obtenido diferentes resultados de eficacia de las intervenciones según el tipo de trastorno que padecía la muestra de sujetos. Los sujetos con Trastorno por ansiedad social en los estudios de Benta et al. (2015), Hedman et al. (2011), Per Carlbring et al. (2007) y Stolz et al. (2018) mostraron mejoras significativas en ansiedad social, miedo y evitación haciendo uso de las TIC. Estas personas mostraban un alto bienestar y al final de la intervención no cumplían con el diagnóstico de ansiedad social. En los sujetos con Fobias específicas de los estudios de Campos et al. (2016) y Spence et al. (2011) mostraron beneficios significativos, además de una reducción de la ansiedad y obtuvieron mayores mejorías en el funcionamiento general. Además, se superaron las barreras que limitan a los sujetos a exponerse generando una mayor adherencia y menor tasa de abandonos. En los sujetos con Trastorno de Ansiedad Generalizada de los estudios de Christensen et al. (2014), Ekberg et al. (2011), Gary y Amresh (2017), Grassi et al. (2009) Hedman et al. (2013), Ly et al. (2012), Mohr et al. (2017), Pallavicini et al. (2009) Pramana et al. (2014), Proudfoot et al. (2013), Villani et al. (2013) y Wozney et al. (2015) mostraron preferencias por el uso de las TIC en las intervenciones, produciendo altos niveles de satisfacción. Se mostraron reducciones significativas en los niveles de ansiedad, así como un aumento del nivel de relajación tras el uso de las TIC. En la misma línea, el uso de las TIC demostró mejorías moderadas en los niveles de ansiedad y depresión en general. Al final del tratamiento los sujetos cumplieron con los criterios de remisión completa o sin síntomas de ansiedad, además, las mejorías que se obtuvieron durante las intervenciones se mantuvieron en el seguimiento. Estos estudios, señalan que las aplicaciones móviles como intervenciones mHealth, pueden ser eficaces en la reducción de los niveles de ansiedad.

En los sujetos con Agorafobia en el estudio de Christoforou et al. (2017) mostraron que al inicio hubo un alto nivel de evitación agorafóbica severa, pero tras el uso de la app “Agoraphobia Free” hubo mejoras estadísticamente significativas en la gravedad de los síntomas. En los sujetos con Trastorno de Pánico de los estudios de Lindner et al. (2013) y Pham et al. (2016) mostraron que los sujetos tuvieron puntuaciones mejoradas en ansiedad, pánico, hiperventilación y calidad de vida, gracias al uso de las apps e Internet. Finalmente, los sujetos con Trastorno de Ansiedad por Separación de los estudios de Pramana et al. (2018) y Spence et al. (2011) mostraron que hubo beneficios significativos, reducciones significativamente mayores en los niveles de ansiedad, así como una mejora en el funcionamiento general. Los sujetos se mostraron más motivados gracias al entorno interactivo y divertido que generan las aplicaciones móviles, haciendo uso de las aplicaciones, y encontrándola útil cuando experimentaban ansiedad.

Discusión y conclusiones

Uno de los objetivos del presente trabajo fue realizar una revisión de los estudios acerca del uso de las TIC como elemento terapéutico en el tratamiento de los problemas de ansiedad. La mayoría de ellos, no estudiaban los trastornos de ansiedad de manera aislada, sino que lo hacían junto con los trastornos depresivos. Todos los estudios que se han revisado (Campos et al., 2016; Christensen et al., 2014; Christoforou et al., 2017; Ekberg et al., 2011; Gary y Amresh, 2017; Grassi et al., 2009; Hedman et al., 2011; 2013; Linder et al., 2013; Ly et al., 2012; Mohr et al., 2017; Pallavicini et al., 2009; Pham et al., 2016; Per Carlbring et al., 2007; Pramana et al., 2014; 2018; Proudfoot et al., 2013; Spence et al., 2011; Stolz et al., 2018; Villani et al., 2013; Wozney et al., 2015) han utilizado las TIC como parte complementaria al tratamiento tradicional, e incluso en algunos casos las TIC tenían mayor visibilidad, siendo la parte central y clave del tratamiento.

Con esta revisión se buscaba encontrar respuesta a algunas preguntas. En cuanto a los participantes nos preguntábamos si son eficaces las intervenciones que emplean las TIC en el tratamiento de los problemas de ansiedad en personas de cualquier edad. Los estudios revisados no incluyen personas mayores de 50 años, por lo que los resultados no son generalizables a toda la población. De los 22 estudios sólo 5 de ellos incluían a menores de edad. Son necesarios estudios en este sentido con población menor de edad y mayor de 50 años.

En cuanto a las intervenciones pretendíamos conocer cuáles son las TIC que se emplean en el tratamiento de los problemas de ansiedad. Esta revisión ha puesto de relieve que son muy variados los tipos de TIC que se han empleado en el tratamiento de los problemas de ansiedad, que van desde un asistente a través de móvil, tratamiento basado en internet, a diferentes Apps. Respecto a las comparaciones entre los diferentes estudios analizados nos preguntábamos al inicio por los componentes que incluyen las intervenciones que emplean las TIC en el tratamiento de los problemas de ansiedad. Como se ha descrito en la tabla 2, los 22 estudios difieren en muchos aspectos: número y edad de los participantes, tipo de trastorno de ansiedad objeto de estudio, tipo de intervención (basada en una App, internet, realidad virtual, etc.), diseño, variables de cambio e instrumentos de evaluación elegidos, entre otros. Todas estas diferencias dificultan poder extraer conclusiones sólidas acerca de la eficacia del uso de las TIC en el tratamiento de los problemas de ansiedad.

En la introducción de este artículo nos preguntábamos: de las intervenciones que emplean las TIC en el tratamiento de los problemas de ansiedad ¿cuáles son eficaces? Teniendo en cuenta las limitaciones de los estudios antes descritas, se puede concluir que los resultados obtenidos en la presente revisión indica que el uso de las TIC en terapia, como herramienta terapéutica, puede ser un componente eficaz para reducir la sintomatología ansiosa. En este sentido, los resultados de los estudios revisados apuntan a mejoras en los síntomas de ansiedad empleando intervenciones basadas en las TIC (Campos et al., 2016; Christensen et al., 2014; Christoforou et al., 2017; Ekberg et al., 2011; Gary y Amresh, 2017; Grassi et al., 2009; Hedman et al., 2011; 2013; Linder et al., 2013; Ly et al., 2012; Mohr et al., 2017; Pallavicini et al., 2009; Pham et al., 2016; Per Carlbring et al., 2007; Pramana et al., 2014; 2018; Proudfoot et al., 2013; Spence et al., 2011; Stolz et al., 2018; Villani et al., 2013; Wozney et al., 2015). Por otro lado, la mayoría de los estudios muestran que las aplicaciones de prevención e intervención en los problemas de ansiedad son valoradas positivamente por los usuarios. Éstos se muestran más motivados y con más probabilidades de participar en el aprendizaje de habilidades de terapia cognitivo-conductual (TCC) utilizando un entorno de aprendizaje interactivo, como son los juegos. Gracias a las TIC los estudios muestran una disminución significativa del nivel de ansiedad en el tiempo, así como eficacia, para mejorar su bienestar en situaciones de estrés de la vida cotidiana. Uno de los estudios de la revisión (Pramana, et al., 2014) muestra incluso que la aplicación “SmartCAT puede integrarse con éxito en la TCC con niños con trastornos de ansiedad.

Respecto al diseño de los estudios nos preguntábamos si seguían una metodología de ensayo clínico randomizado y encontramos que 11 de los estudios siguen una metodología de ensayo clínico randomizado y 11 estudios no. Una vez más hay que tomar con cautela los resultados de esta revisión, ya que la mitad de los estudios no cumplen los criterios de calidad en este sentido.

Por otro lado, algunos estudios se han llevado a cabo en una muestra de personas que presentaban únicamente algún trastorno de ansiedad, en cambio, otros estudios muestran que los usuarios presentan otro tipo de trastorno como es el caso de la depresión (Proudfoot et al., 2013; Mohr et al. 2017; Ly et al., 2012). La ventaja de que los estudios únicamente presenten el trastorno de ansiedad es que el tratamiento utilizado se puede adaptar de manera más concreta y mejor al trastorno que se está tratando.

Todos los estudios se han realizado de manera individual (previa distribución al azar según la condición de tratamiento) (Campos et al., 2016; Christensen et al., 2014; Christoforou et al., 2017; Ekberg et al., 2011; Gary y Amresh, 2017; Grassi et al., 2009; Hedman et al., 2011; 2013; Linder et al., 2013; Ly et al., 2012; Mohr et al., 2017; Pallavicini et al., 2009; Pham et al., 2016; Per Carlbring et al., 2007; Pramana et al., 2014; 2017; Proudfoot et al., 2013; Spence et al., 2011; Stolz et al., 2018; Villani et al., 2013; Wozney et al., 2015). El periodo temporal de las intervenciones realizadas en los diferentes estudios, no parece que influya en los resultados, ya que cada uno de los programas tiene efectos similares, mostrando resultados favorecedores para el uso de las TIC en el tratamiento de la ansiedad. En la mayoría de los casos hay mejoras a nivel de salud psicológica (remisión completa o sin síntomas de ansiedad) y física, además de un mejor funcionamiento general, manteniéndose los efectos en el seguimiento. Los criterios de inclusión de cada estudio son razonables teniendo en cuenta la muestra con la que se quiere trabajar y, aunque la mayoría no cuentan con una gran cantidad de requisitos, uno de ellos es fundamental: presentar diagnóstico de trastorno de ansiedad y no haber recibido terapia psicológica anteriormente, lo que hace que limite la muestra lo suficiente.

De la revisión realizada se concluye que es muy importante que los profesionales que lleven a cabo intervenciones para reducir los síntomas de ansiedad desde la telepsicología estén bien formados y especializados en el uso de las TIC. En la mayoría de los estudios revisados se hace explícito que el terapeuta está bien cualificado para realizar la intervención, además de incluir a otros profesionales para la supervisión de los terapeutas. Estos profesionales también llevan a cabo el seguimiento de los usuarios, obteniendo así resultados muy positivos en todos los casos.

El avance de las TIC aplicadas a la evaluación e intervención psicologica es un hecho que está aumentando de manera progresiva. Entre las ventajas del empleo de las TIC en este contexto nos encontramos con que permiten aumentar la motivación al cambio en los usuarios, permite una mayor accesibilidad a los recursos de salud, y facilita una mayor percepción de control en el caso de la técnica de exposición, pudiendo personalizar cada escenario virtual a las necesidades de la persona. Estas herramientas nos ofrecen asistencia para realizar las tareas, así como obtener un feedback de los posibles riesgos que los usuarios pueden experimentar, o adquirir y entrenar nuestras capacidades a través de actividades interactivas gracias a las aplicaciones.

Sin embargo, existen limitaciones que tenemos que tener en cuenta, como puede ser la incertidumbre del profesional que hay detrás “¿quién se encuentra al otro lado?”. Importante destacar una de las mayores limitaciones que podemos encontrarnos y que es clave en la terapia psicológica, la relación terapéutica. En este sentido, las nuevas tecnologías pueden suponer una barrera a la hora de realizar terapia, ya que pueden llevar a una falta de espontaneidad en la relación terapeuta-paciente. Otro de los grandes obstáculos que presenta el uso de las TIC son los costes económicos, en el caso concreto de la realidad virtual y la realidad aumentada, suponen un coste elevado, que muchos profesionales e incluso instituciones no pueden asumir, aumentando el rechazo hacia su uso por parte de los profesionales, ya que, aunque los datos muestren mejoras significativas, no están al alcance de muchos.

A pesar de ello, haciendo un balance entre las aportaciones de las nuevas tecnologías y sus limitaciones, es evidente que los beneficios superan a las limitaciones, ya que garantizan una mejora en la terapia y en la salud de los pacientes, haciendo que, concretamente en el caso de los trastornos de ansiedad, aumente la calidad de vida del paciente. A pesar de las dificultades, es inevitable la eficacia prometedora del uso de aplicaciones móviles o las terapias basadas en Internet como intervenciones de mHealth y que resultarán un indudable y prometedor futuro.

A pesar de las ventajas del uso de las TIC en el contexto clínico, se sabe que este tipo de herramientas tiene un uso reducido en la terapia psicológica, por lo que es necesario en línea futuras seguir realizando investigaciones, con el fin de comprobar si la adopción de las TIC será satisfactoria para todos los grupos de edad, para los diferentes países, diferentes tipos de trastornos o incluso para el uso de las TIC por parte de los familiares ya que estos pueden identificar las señales de riesgo de manera más rápida. Sin duda estas investigaciones tienen que ir con un fin concreto, como es el aumento en la calidad de vida de las personas.

Para poder tener una visión óptima hacia el futuro será necesario estudiar la eficacia de las TIC en la intervención con niños y personas mayores, adaptar las apps existentes a las personas mayores, niños, personas con alguna discapacidad y estudiar la eficacia de las aplicaciones actuales. Una vez hecho esto, será necesario traducir al castellano estas aplicaciones y realizar cursos de formación a los profesionales de la salud en el uso de las TIC, además de incluir esta forma de intervención en los programas de formación universitaria en Psicología tanto en la evaluación como en el tratamiento de los problemas de ansiedad. Por otro lado, es importante mejorar las garantías éticas y científicas del uso de las TIC en el tratamiento de los problemas de salud mental, así como mejorar la garantía de los derechos de protección de datos en el uso de las TIC en la evaluación y tratamiento de los problemas de ansiedad. Finalmente, sería conveniente incluir en los códigos deontológicos de la profesión del psicólogo aspectos relacionados con la evaluación y tratamiento de los problemas de ansiedad a través de las TIC.

Finalmente, debido al gran potencial que muestran las TIC en el ámbito de la psicología clínica y que seguirán siéndolo en un futuro, es clave dar a conocer a los profesionales de la salud todas las oportunidades que ofrecen para el tratamiento de los diferentes tipos de trastornos, así como una continua investigación para aumentar el número de tratamientos y tipos de trastornos a los que se dirigen. Un buen ejemplo de esfuerzo en este sentido es la reciente publicación de la Guía para la práctica de la telepsicología publicada por el Consejo General de la Psicología en España, y la Guía para la intervención Telepsicológica del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. En el futuro deberemos adecuar cada vez más nuestro sistema sanitario para dar sustento a los recursos de telepsicología.

Referencias

Tabla 2

Descripción de los estudios seleccionados

VAS: Escala de 0 a 10, donde las puntuaciones más altas significan una mayor idoneidad del programa Grupo 1) Tratamiento de exposición basado en Internet para PF sin orientación del terapeuta ( NO-FEAR Airlines es totalmente autoaplicado); Grupo 2) Tratamiento de exposición basado en Internet para PF con orientación de terapeuta (breve visita semanal) ( NO-FEAR Airlines con orientación de terapeuta); y Grupo 3) un grupo de control de lista de espera. ADIS-IV: entrevistas para trastornos de ansiedad para el DSM-IV. FFQ-II: Cuestionario del Miedo a Volar-II FFS: escala Fear of Flying. Las escalas de miedo y evitación (adaptadas de Marks & Mathews, The Clinician Severity Scale (adaptado de Di Nardo, Brown & Barlow. La Escala de Mejora del Paciente (Adaptada de la Escala de Impresión Global Clínica, CGI; Guy)

ASI (Indice de sensibilidad a la ansiedad) AUDIT (Prueba de identificación de trastornos por uso de alcohol) CES-D (Centro de Estudios Epidemiológicos-Depresión.) MINI (Mini Entrevista Neuropsiquiátrica Internacional) PHQ-9 (Cuestionario de salud del paciente 9 ítems) PSWQ (Penn State Worry Questionnaire) Cuestionario del trastorno de ansiedad generalizada-7 (GAD-7). El grupo 1 (sitio web activo) recibió la intervención combinada. El grupo 2 (sitio web activo con teléfono) El grupo 3 (sitio web activo con correo electrónico). El grupo 4 (Control) recibió un sitio web de placebo, que coincide con el sitio web activo. El grupo 5 (Control con teléfono) recibió el sitio web de placebo más llamadas de recordatorio por teléfono. Escala de pánico y agorafobia (PAS)

Experimental: TCC-ubicua, Comportamiento: teléfono celular compatible con CBT Comparador de placebo: CBT-placebo Comportamiento: CBT con soporte para reproductor de audio digital, Comparador activo: CBT-TAU; Terapia cognitivo conductual proporcionada ‘como de costumbre’ Comportamiento: TCC; (HADS-A) Ansiedad hospitalaria y depresión-Escala de ansiedad, (GHQ-12) Cuestionario de salud general-12, (BAI) Cuestionario de Utilidad, Satisfacción y Facilidad de Uso (USE; Lund, 2001 ) y la Escala de Reacciones al Programa (RPS; subescala de estigma; Rapee et al., 2006 ).

El Inventario de Ansiedad Estado-Rasgo (STAI) La Escala de afecto negativo afectivo positivo (PANAS) La Escala analógica visual (VAS) Cuestionarios de presencia. El UCL-SUS, Inventario de Sentido de Presencia (ITC-SOPI) Cuestionario de rasgos STAI (formulario Y) T1: respuestas a los cuestionarios obtenidos en la línea de base del primer día, antes de la experiencia mediada. T2: respuestas a los cuestionarios obtenidos en la tarde del primer día experimental. T3: respuestas a los cuestionarios obtenidos en la línea de base del segundo día, antes de la experiencia mediada. T4: respuestas a los cuestionarios obtenidos en la tarde del segundo día experimental. Contenido de video y audio (Vidnar); contenido solo de video (Nonar); contenido solo de audio (MP3); y grupo de control (Ctrl). (ICBT) TCC convencional, como la exposición a situaciones temidas, pero se entrega a través de Internet con un contacto del terapeuta a través de un sistema de mensajería en línea que se parece al correo electrónico. La terapia cognitiva conductual grupal (CBGT) Mini Entrevista Neuropsiquiátrica Internacional (MINI) Escala de calificación de la depresión de Montgomery Åsberg (MADRS-S ) Cuestionario de detección de fobia social (SPSQ) Prueba de identificación de trastornos por consumo de alcohol (AUDIT) Liebowitz Social Anxiety Scale (LSAS) Escala de Fobia Social (SPS) Escala de ansiedad por interacción social (SIAS) Inventario de Ansiedad de Beck (BAI) Índice de Sensibilidad de Ansiedad (ASI) Inventario de Calidad de Vida (QOLI) ,SCID-II. Evaluación global de la Escala de funcionamiento (GAF) Escala de mejora de la impresión clínica global (CGI-I)

ICBT: TCC (Terapia cognitivo-conductual) basada en internet. CC: Condición de control que no recibió tratamiento activo. EAS (Entrevista de ansiedad por la salud), Mini International Neuropsychiatric Interview (MINI). 1, iCBT complementado con una aplicación para teléfonos inteligentes y soporte de terapeuta; 2, iCBT complementado con una aplicación de teléfono inteligente sin soporte de terapeuta; o 3, un grupo de control de lista de espera activo. el Trastorno de ansiedad generalizada de 7 ítems (GAD-7), Social Liebowitz Escala de ansiedad (LSAS-SR), Escala de gravedad del trastorno de pánico (PDSS-SR) , el Cuestionario de Salud del Paciente de 9 ítems (PHQ-9), Inventario de Calidad de Vida (QOLI) Escala de depresión, ansiedad y estrés (DASS-21) Encuesta del valor del ojo de buey (BEVS) Cuestionario de Aceptación y Acción II (AAQ-II) Escala de satisfacción con la vida (SWLS)

Cuestionario de Salud del Paciente-9 (PHQ-9), Cuestionario del trastorno de ansiedad generalizada-7 (GAD-7) Mini Entrevista Neuropsiquiátrica Internacional (MINI) TAG:Trastorno de Ansiedad Generalizada. LE: lista de espera; VRM: Realidad virtual y teléfono movil sin Biofeedback; VRMB: realidad virtual y teléfono móvil, con biofeedback. GAD 7: PSWQ: Penn State Worry Questionnaire (PSWQ; Meyer at al., 1990); BAI: Beck Anxiety Inventory (BAI; Beck et al., 1993); STAI-Y: State-TraitAnxiety Inventory Form Y-2 (STAI-Y, Spielberger et al., 1970)/ “state anxiety” (STAY-Y1)/ “trait anxiety” (STAY-Y2); HAM-A: Hamilton Anxiety Rating Scale (HAM-A; Hamilton, 1959); VAS – A: Visual Analogue Scale for Anxiety

Cuestionario de detección de fobia social altamente específico y sensible (SPSQ, 1999) versión autoevaluada Furmark de la Clasificación de depresión de Montgomery-A° sberg Montgomery-Asberg Scale (MADRS – S; Svanborg & A° sberg, Asberg, 1994) (Entrevista clínica estructurada para DSM-IV, SCID; First et al, 1997) Escala de Ansiedad Social de Liebowitz (LSAS-SR; Liebowitz, 1987), la Escala de Fobia Social (SPS) la Escala de Ansiedad de Interacción Social (SIAS) & Clarke, 1998) Cuestionario de detección de fobia social (SPSQ; Furmark et al, 1999). el Inventario de Ansiedad de Beck (BAI; Beck et al, 1988) Inventario de Calidad de Vida (QoLI; Frisch et al, 1992) LE (lista de espera) Grupo tratamiento: autoayuda administrada por Internet, que incluye un mínimo contacto con el terapeuta por correo electrónico complementado con llamadas telefónicas semanales breves. Escala de trastorno de ansiedad generalizada (GAD-7) autoescala de gravedad de trastorno de pánico (PDSS-SR), Nijmegen y Cuestionario breve de satisfacción y disfrute de la calidad de vida (QLES-Q -SF) sensibilidad a la ansiedad Índice 3 (ASI-3), en la Escala de gravedad e insuficiencia de ansiedad general (OASIS). PDSS-SR: Panic Disorder Severity Scale. eHealth Literacy Scale (eHEALS)

CBT: 16 sesiones. BCBT: 8 sesiones. Escalas de Alianza Terapéutica para Niños — Revisadas (EAT-R), Cuestionario de Evaluación de Servicios de Clientes(ESC), Cuestionario de Usabilidad de Sistemas de Computación (USC) Índice de ansiedad de Beck. (K-SADS-PL): Programa de trastornos afectivos y esquizofrenia para niños en edad escolar, versión actual y de por vida. Kaufman J (1997). MC: MyCompass, AC: control de atención, LE: Lista de espera, DASS: escalas de ansiedad y estrés por depresión (Syd Lovibond y Peter Lovibond, 1995), WSAS: Escala de ajuste laboral y social

Entrevistas para trastornos de ansiedad: versiones para niños y padres (ADIS – C / P; Silverman & Albano, 1996) Escala de Evaluación Global para Niños (CGAS; Shaffer et al., 1983). Escala de ansiedad (SCAS; Spence, 1998, 1999) Se emplearon versiones para niños (SCAS – C) y para padres (SCAS – P) Lista de verificación de comportamiento infantil (CBCL; Achenbach & Rescorla, 2001) y el Autoinforme de jóvenes (YSR; Achenbach & Rescorla, 2001). tratamiento clínico (CLIN), tratamiento basado en Internet (NET) o una condición de control de lista de espera (WLC) intervenciones ecológicas momentáneas (EMI) Escala de Ansiedad de Interacción Social (SIAS) Entrevista clínica estructurada para DSM-IV, SCID; First et al, 1997) Inventario de Depresión de Beck II (BDI-II, Hautzinger, Keller y Kühner, 2006), el Inventario de Problemas Interpersonales (IIP) , Horowitz, Strauss, y Kordy, 2000), la subescala psicológica de la Encuesta de salud de la forma corta-12 (SF-12, Gandek et al., 1998), y el Inventario de síntomas breves (BSI, Derogatis, 1993; versión en alemán de Franke, 2000). ICBT para teléfonos inteligentes (App) y computadoras convencionales (PC) con un grupo de control de lista de espera (LE).

Mesure du Stress Psychologyque (MSP) Questionnaire . Inventario de ansiedad por rasgo del estado El Inventario de ansiedad por rasgo del estado (STAI; Spielberger, Gorush, & Lushene, 1970) cuestionario Breve Orientación para hacer frente a problemas con experiencia (COPE) (Carver, 1997). Cuestionario de contenido del trabajo (JCQ) propuesto por Karasek y Theorell (1990). Entrenamiento de inoculación de estrés (SIT), CE= Condición experimental (SIT a través de teléfonos móviles) CC= grupo de control (video neutral a través de teléfonos móviles). SUS: Escala de usabilidad del sistema (Bangor A, Kortum P, Miller J, 2009), SUPR-Q: Cuestionario de rango de percentil de experiencia de usuario estandarizado (Sauro J, Lewis J, 2012).

Tabla 3

Descripción de los programas de intervención


Correspondencia

Para citar este artículo: Regidor, N. y Ausín, B. (2020). Tecnologías de información y comunicación (TIC) aplicadas al tratamiento de los problemas de ansiedad. Clínica Contemporánea, 11(2), Artículo e11. https://doi.org/10.5093/cc2020a8

La correspondencia de este artículo debe ser enviada a Berta Ausín al email: bausin@ucm.es