Número 1 Vol. 12 2021


Recensión del libro
Book Review
Novick, K. K. y Novick, J. (2019). Trabajo con padres y terapia con hijos. Un modelo integrador. Barcelona: Octaedro. 277 páginas

Book Review

Margarita Aznar

Ámbito privado, España


Páginas Artículo e5

DOI https://doi.org/10.5093/cc2021a7

Contenido

Introducción

Este libro es la traducción al español de una obra de 2005 titulada Working with Parents Makes Therapy Work. A pesar del tiempo transcurrido desde la publicación del original, el libro tiene plena vigencia por el interés de su contenido y porque la sistematización de la intervención con padres no se ha desarrollado mucho en clínica psicoanalítica infanto juvenil.

El libro analiza primero la evolución del lugar de los padres en el psicoanálisis, después dedica un capítulo para mostrar su concepción de la parentalidad para pasar a continuación desarrollar las diferentes fases de la intervención haciendo hincapié en una larga etapa de evaluación con los padres para luego trabajar las etapas de iniciación, intermedia y finalización del tratamiento. Todo ello acompañado de muy diversas viñetas clínicas para la mejor comprensión de la temática que no excluyen intervenciones fallidas. El libro concluye con varios cuadros resúmenes de lo que se ha desarrollado para las diferentes etapas

Los autores explican diferentes razones por las que el trabajo parental ha sido descuidado en el psicoanálisis a lo largo de los años a pesar de que existan referencias y evidencias que muestran que es relevante para resolver los problemas de los hijos.

Existen razones de orden externo para este abandono entre las cuales los autores destacan varias: En primer lugar el papel secundario otorgado a la mujer en el siglo XIX y principios del XX, idealizado con respecto a la maternidad como abstracción, pero que no se tradujo en un reconocimiento teórico del papel jugado por las madres en la problemática de la crianza; en segundo lugar el abandono de la teoría de la seducción por parte de Freud para hacer hincapié en los procesos intrapsíquicos en el desarrollo y por último también el peso fundamental del proceso de separación del hijo de los padres para conseguir la individuación que centró el psicoanálisis infantil posterior, especialmente a partir de las ideas de Mahler y que alejaba a los padres de las intervenciones priorizando el trabajo con los hijos.

Se ha pensado, en muchos casos, que existiendo problemas en los padres que les influyan en la crianza de los hijos, la resolución de los mismos pasaría por sus propios procesos terapéuticos. El trabajo personal en la propia terapia por parte de los padres abarca todos los aspectos de su mundo psíquico, por ello la parentalidad puede no ser un tema central. La relevancia para los padres de la relación con los hijos no es tanta como para los hijos la influencia de sus padres y por ello puede no aparecer en el contenido de las sesiones individuales o puede influir la vergüenza y la culpa de los pacientes a la hora de excluir esos contenidos de sus procesos terapéuticos en cualquier caso, los cambios producidos en los padres en su propia terapia se dilatan en el tiempo en unos años que son cruciales para el desarrollo de los menores.

Hay además otras resistencias internas para este descuido del trabajo con padres tales como las fantasías de salvación de los terapeutas con respecto a los padres y la hostilidad hacia ellos por sus efectos nocivos en los hijos, así como el entramado de reacciones transferenciales y contratransferenciales de los terapeutas a diferentes niveles de profundidad.

La idea central de la concepción de Novick y Novick de la parentalidad es que se trata de una etapa de la vida adulta caracterizada por la capacidad de crear, cuidar, proteger, educar, amar, respetar y disfrutar de alguien o algo por fuera de las necesidades de uno mismo (p. 37) se puede poner en juego en la relación con hijos o de otras maneras dentro de la vida adulta. Los autores mencionan y agradecen las aportaciones de Erna Furman en el trabajo con padres así como la idea central de Anna Freud con respecto a que la función del terapeuta de niños es restituirles al camino del desarrollo.

El trabajo con padres, por extrapolación de la lectura que aporta Anna Freud, tiene como meta restituirles a su propio proceso de desarrollo como padres. El criterio fundamental del cambio es el desplazamiento de los padres desde un sistema cerrado de autorregulación dominado por defensas omnipotentes y por externalización de los problemas a un sistema abierto de autorregulación en el que, al enfrentarse a situaciones impotentizantes, por el contrario, den respuestas adaptativas, constructivas y creativas.

La alianza terapéutica constituye un trabajo central a lo largo de las diferentes etapas que integran el trabajo terapéutico con padres, con características diferentes según la etapa del tratamiento que se trate. Los autores acercan una mirada comprensiva hacia las dificultades de los participantes en la relación terapéutica: los padres no son el paciente designado, no acuden por un malestar propio, hablan también de los sentimientos positivos de los padres acerca de sus hijos, que requieren a veces ser buscados debajo de las externalizaciones que realizan por diferentes motivos, entre ellos la culpa que experimentan. Mencionan el reconocimiento de su deseo de hacer un buen trabajo con sus hijos; también incluyen las particularidades del rol de los padres varones, la comprensión además de las limitaciones de los terapeutas muchas veces sometidos a la presión de sentirse entre dos bandos entre los padres y el hijo.

La denominada evaluación es una amplia etapa en el trabajo con padres en la que los objetivos van más allá del diagnóstico de lo que sucede, se trata de establecer una relación de trabajo con los padres en la que además se les va haciendo partícipes de donde se encuentran los problemas para llegar a determinar, al final de esta etapa, la pertinencia de realizar un trabajo terapéutico porque los problemas subyacentes no se limiten a la historia del hijo. En muchos casos la propia etapa de evaluación permite conseguir los objetivos del tratamiento y entonces se llega a la resolución del caso por medios más conservadores y económicos trabajando a través de los padres.

Son muy importantes las cuestiones relativas al encuadre del trabajo, cómo van a ser los contactos, honorarios, inclusive la indicación de avisar con un mes cuando se vaya a producir una interrupción del tratamiento que permite neutralizar en algunos casos resistencias que conducen al abandono del tratamiento. También muy relevante el manejo de la privacidad, la confidencialidad, distinguiendo entre esta y el secreto que puede interferir.

En la fase de iniciación del tratamiento, el terapeuta trabaja con los padres por un lado y con el hijo por otro. Uno de los procesos internos consiste en que los padres permitan que el hijo esté con un otro y también la vinculación entre el chico y el terapeuta. Se trata de enlazar con el amor primario hacia el hijo frente a las externalizaciones de los padres que colocan en el hijo aspectos suyos o de sus objetos del self; este amor al hijo a veces está muy sepultado y se puede llegar desde la conexión con el amor que el hijo siente hacia ellos. Otro elemento del trabajo en esta etapa inicial del tratamiento es la exploración de la propia experiencia de hijo y aquí mencionan la entrevista de apego adulto de Kaplan y Main. En esta etapa se pueden producir también fenómenos resistenciales como el “salto a la salud” (p.129), es decir la disminución radical de la sintomatología como manera de cerrar el tratamiento o las resistencias a la continuación por la movilización de los lugares asignados a cada uno en la familia. Dedican un apartado particular al trabajo con adolescentes y padres de adolescentes, inclusive adolescentes mayores en los que dan un papel también importante al trabajo sobre lo que moviliza en los padres el crecimiento de los hijos en estas etapas. Hablan de que el trabajo con los padres de los adolescentes no es tanto promover la individualidad y separación como favorecer la transformación del modo de relación entre padres e hijos. Otro apartado son las circunstancias especiales de los grupos familiares como discapacidades de los padres, enfermedades crónicas, el mundo de la adopción y los nuevos proyectos familiares.

La fase intermedia comienza a aparecer cuando se producen cambios cualitativos significativos y en ese sentido se produce una progresiva separación e individuación del hijo en la que resulta importante continuar con el trabajo con los padres frente a las angustias que se ponen en juego, como la revisión dolorosa de aspectos de su propio pasado como hijos o, por ejemplo, también mencionan las dificultades en los casos de disfunción marital cuando el hijo ha tenido un papel de salvaguarda de la relación de pareja. Distinguen en esta etapa la diferencia entre el sentimiento de culpa y el de vergüenza. En el funcionamiento de sistema abierto cuando se hace algo mal esto provoca vergüenza y luego remordimiento desde el cual se puede reparar. Cuando alguien se siente omnipotentemente responsable de algo ocurrido esto genera culpa, externalizando la culpabilidad o con fantasías de venganza, en cualquier caso se trata de una manifestación de la dificultad de aceptar que las cosas han sido de esa manera que no facilita llegar al remordimiento y a la reparación. En muchos casos dicha reparación consiste en hacer en el aquí y ahora lo que se puede hacer. Uno de esos aspectos de reparación es el reconocimiento del daño y también abordar los efectos actuales relacionados con el mismo.

A la finalización del tratamiento le antecede una fase de prefinalización en el sentido de la existencia de indicadores de que se puede acercar el fin, uno de ellos es el poder empezar a pensarlo. Otras características de la cercanía del fin son las relacionadas con el sistema abierto como el placer, el crecimiento y la creatividad. En algunos casos en esta etapa se puede forzar un cierre prematuro, aunque también se da el caso de que los padres parezca que no tienen ninguna prisa por cerrar, que habla también de dificultades para asumir la nueva etapa que vendrá después. La finalización propiamente dicha se inicia cuando ya se concreta la fecha de cierre y abarca el trabajo que se realiza en este período. Es importante el trabajo con los padres también en esta etapa para ayudarles en el proceso y porque se ha generado un vínculo estrecho entre los padres y el terapeuta a lo largo del tiempo del trabajo con el hijo.

Valoración del libro

Este libro me parece una aportación muy importante para el trabajo clínico con padres por variadas razones. En primer lugar, la definición que hacen de la parentalidad como una facultad de la vida adulta nos permite poder definir el objeto de trabajo y además diseñar intervenciones que pueden abarcar desde los procesos saludables hasta las parentalidades complejas y graves. También es importante su visión de restituir a los padres al camino del desarrollo porque hace hincapié en un proceso de acompañamiento para instrumentar a los padres pero con la meta de que ellos retomen solos su tarea como padres lejos de una concepción instrumental consistente en darles pautas, lo que otorgaría un papel de poder a un terapeuta que sabe frente a unos padres que no saben.

Es muy útil el minucioso análisis de la alianza terapéutica y de los actores de la misma, los padres y el terapeuta. Los aspectos queribles de los padres, particularizando el tema de los padres varones también, las dificultades comprensibles de los terapeutas... Transferencia y contratransferencia desarrolladas en profundidad, lo que favorece en el lector esa alianza terapéutica con los padres en su compleja tarea.

Es muy ilustrador el desarrollo de los temas de encuadre, el preaviso de un mes para cerrar y también todo el trabajo en adolescentes y jóvenes adultos referido a los temas de privacidad, secretos, confidencialidad... Son muy interesantes las viñetas clínicas particularmente porque incluyen intervenciones que no llegaron a buen fin para ilustrar las dificultades.

Los aspectos discutibles de un trabajo tan interesante corresponderían a que esta larga primera etapa del trabajo, en la que no se trabaja aun con el hijo y además está enunciada como evaluación, puede no ser realista en muchos casos porque los padres traen al paciente designado y pueden rechazar la propuesta y además tiene la pega de que al finalizar la misma y realizar la indicación terapéutica propiamente dicha de tratamiento con el hijo y con ellos, puede favorecer el abandono del trabajo.

El ángulo menos útil para mí lo constituye el reduccionismo de la visión teórica psicoanalítica concreta que muestran. Los contenidos de la etapa de evaluación son planteados como un trabajo previo a la intervención terapéutica, no lo consideran intervención psicoanalítica tal y como ocurre con algunos autores con parte del trabajo que realizan con padres. Los contenidos de esta etapa se asemejan a lo que venimos trabajando como una primera etapa de trabajo con los padres de desarrollo de la función reflexiva, que permite ir comprendiendo la naturaleza del entramado del funcionamiento familiar y del papel que juega cada miembro y, por ello, genuinamente terapéutico. La formulación de los autores y la nuestra coinciden en que, tras la etapa de evaluación o de trabajo sobre la función reflexiva, puede o no plantearse un trabajo en mayor profundidad y los criterios de eficacia y economía, si se han conseguido los objetivos no hay por qué abordar otras cuestiones.

Otro aspecto de ese reduccionismo es la lectura concreta en las intervenciones con padres en lo que denominan el tratamiento propiamente dicho vinculadas al papel de la externalización y de las relaciones sadomasoquistas cuando habla de los conflictos padres hijos La lectura desde diferentes sistemas motivacionales nos amplía la comprensión psicoanalítica y la multiplicidad de necesidades intervinientes, por ejemplo, aunque nombran que la meta del trabajo familiar no es solo la separación individuación de padres e hijos sino la transformación en una relación diferente, no explicitan las necesidades de apego y la vinculación como ese eje específico que permitiría situarlo teóricamente.

En resumen, es un interesante libro y una interesante línea de reflexión e investigación para el campo del trabajo con la parentalidad en clínica psicoanalítica.


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Correspondencia

Para citar este artículo: Aznar, M. (2021). Novick, K. K. y Novick, J. (2019). Trabajo con padres y terapia con hijos. Un modelo integrador. Barcelona: Octaedro. 277 páginas. Clínica Contemporánea, 12(1), Artículo e5. https://doi.org/10.5093/cc2021a7