Recensión del libro
Book Review
Rhodes, J. (2015). Instrumental: memorias de música, medicina y locura. Blackie Books. 279 páginas
Book Review
Hospital Universitario 12 de Octubre, Madrid
Páginas Artículo e16
DOI https://doi.org/10.5093/cc2026a16
Contenido
James Rhodes es pianista profesional y escritor británico nacionalizado español, así como activista sobre los abusos sexuales en la infancia. Ha escrito varios libros: Fugas: O la ansiedad de sentirse vivo (Rhodes, 2017), Made in Spain: Cómo un país cambió mi forma de ver la vida (Rhodes, 2021a) o Toca el piano: Interpreta a Bach en seis semanas (Rhodes, 2021b). El libro que nos ocupa en el presente artículo es la obra autobiográfica Instrumental: Memorias de música, medicina y locura (Rhodes, 2015). Escrita cuando el autor tenía 38 años y dedicada a su hijo, James Rhodes nos acompaña en un viaje desde su infancia hasta sus primeros años de juventud, con la grandiosa valentía y la inmensa generosidad de compartir con sus lectores parte de su sufrimiento, así como aquello que le ha salvado. Está organizada en 20 temas, introducidos por un preludio escrito por él mismo, y finalizando la obra con epílogo, agradecimientos y un apéndice. Una característica inusual de la obra es que cada uno de los temas va acompañado de una propuesta musical, que el autor nos invita a escuchar mientras leemos. Asimismo, cada tema está introducido por una breve presentación del compositor y/o intérprete y de la obra musical, sirviéndonos de contexto para poder deleitarnos aún más si cabe con ellas. El contenido de la obra comienza con el siguiente hecho: el autor es superviviente de abusos sexuales infantiles (ASI, en adelante) por parte de su profesor de gimnasia desde los 5 hasta los 10 años. El autor expone al comienzo del libro su decisión de no explicitar en la obra los abusos sexuales sufridos por una serie de razones, entre ellas “porque no creo que pueda mantener la cordura si lo hago” (Rhodes, 2015, p. 36). Esto no supone un obstáculo para poder acercarnos al sufrimiento del autor, ni mucho menos, ya que es más que sabido en la actualidad que el impacto de uno o varios acontecimientos potencialmente traumático/s está modulado por diversas variables mediadoras y no dependen directamente del mismo. De esta forma, si un suceso ha sido traumático o no para cierta persona es algo que solo se puede determinar después del suceso (van der Hart, Nijenhuis, Steele, 2023). Diferenciar entre el acontecimiento potencialmente traumático y el trauma en sí mismo es extremadamente relevante en la práctica clínica. Como expone el propio autor: “Es muy fácil suponer que los abusos terminan cuando el abusador ya no está presente, y cuesta mucho oír que para quienes los han sufrido, entonces la cosa no ha hecho más que empezar” (Rhodes, 2015, p. 69). James Rhodes nos brinda una visión amplia acerca de este tipo de violencia, describiendo con detalle las consecuencias y repercusiones que tuvo para él, así como lo que le ayudó a recuperarse de las mismas, y lo que no lo hizo. En los primeros capítulos el autor describe la fase inicial del ASI, conocida como “fase de seducción” (Zapiain, 1993), centrada en el objetivo de ganarse la confianza del/la menor: “me sonríe de una forma que ninguno de los otros niños nota, y sé a un nivel profundo e intocable que esa sonrisa es solo para mí”, “la dosis justa de atención para que me sienta algo especial, no lo bastante grande para que se note”, “me paso el rato intentando caerle bien para que me haga un poco más de caso” (Rhodes, 2015, p. 29). Esta fase puede incluir la entrega de regalos y obsequios, como, por ejemplo, pegatinas, chocolatinas o una caja de cerillas (“sé perfectamente que no me dejan tocar las cerillas, sin embargo, ahí tengo a ese hombre […] que me está regalando una caja y que me dice que no pasa nada de nada si enciendo unas cuantas”, Rhodes, 2015, p. 30). James nos transmite la importancia de prestar atención a las primeras señales de alarma en los niños/as que puedan estar sufriendo ASI, lo que puede abarcar desde la muestra de rechazo a un adulto, pasando por retraimiento, hasta llegar incluso a signos físicos (Save the Children, 2020). En este sentido, en la obra se transcribe un escrito de la que fue directora de su escuela mientras ocurrieron los abusos sexuales: “James empezaba a mostrarse reacio a ir a esta clase” (Rhodes, 2015, p. 32) “tenía sangre en la cara”, “más de una vez me suplicó que no lo mandara al gimnasio”, “en casa se mostraba poco comunicativo”, “vino con sangre en las piernas”, “él no soltó palabra, se limitó a llorar en silencio” (Rhodes, 2015, p. 33). Conocer y atender las distintas señales de alarma resulta crucial para la prevención y detección temprana. A lo largo de toda la obra, se describe de una forma profunda a la par que cercana diferentes consecuencias de la traumatización compleja derivada de violencia sexual prolongada durante la infancia. Como manifiesta el autor, “me cambió de forma irreversible y permanente” (Rhodes, 2015, p. 36). Sin la intención de resultar exhaustiva, a continuación se exponen algunas de las consecuencias traumáticas sufridas por el autor utilizando como guía algunos de los criterios de los diagnósticos de Trastorno de Estrés Postraumático simple y complejo correspondientes al DSM-5 y a la CIE-11, respectivamente (American Psychiatric Association, 2013; World Health Organization, 2019), no limitándose a ellos. Están acompañadas de fragmentos literales del texto, por lo que se avisa al lector/a de la capacidad potencial de detonar sintomatología postraumática en caso de historia personal previa:
Como explica el autor, “los abusos te convierten en un superviviente de por vida” (Rhodes, 2015, p. 64) y “< Estas consecuencias, graves y amplias propias de la vivencia repetida de acontecimientos traumáticos, hacen probable el sobrediagnóstico, como fue el caso del autor: trastorno de identidad disociativo con trece partes disociadas del yo, trastorno límite de la personalidad, trastorno bipolar, estrés postraumático, autismo, síndrome de Tourette, depresión y anorexia. Este ejemplo nos recuerda una vez más la importancia del diagnóstico diferencial y de una mirada amplia sobre la sintomatología postraumática, relacionándola con el contexto psicobiográfico, social, cultural y fenomenológico de la persona. Solo de esta forma se podrá reducir la cantidad de etiquetas diagnósticas recibidas por las personas traumatizadas: tratando de llegar más allá del síntoma, ya que la sintomatología está directamente relacionada con un/os acontecimiento/s potencialmente traumático/s y conocer dicha relación es crucial para su correcto diagnóstico y, por ende, intervención (American Psychiatric Association, 2013). Toda esta clínica acabó ocasionando dos ingresos en dos diferentes unidades de Salud Mental, consiguiendo fugarse en una de ellas. El autor describe diferentes experiencias retraumatizantes, agrupándose todas ellas en la falta de autonomía respecto a la toma de decisiones (“volvía a no poder elegir”, Rhodes, 2015, p. 138), incluido en lo concerniente al tratamiento psicofarmacológico (“no podía elegir: si me negaba, me obligaban a tomármelos [los medicamentos]”, Rhodes, 2015, p. 139). También se muestra en la obra iatrogenia por parte de los Servicios de Justicia, tras la decisión del autor de denunciar a su agresor al encontrarse más estable clínicamente, generando reaparición de diversa sintomatología. Este caso señala una vez más la importancia de instaurar servicios sensibles al trauma (Moreno y Fernández, 2023). El testimonio de Rhodes muestra la dificultad de poder recuperarse del trauma por los propios efectos de la traumatización. Las cogniciones negativas acerca de sí mismo, de los demás y del mundo, las emociones de vergüenza y culpa, así como la ausencia de relación consciente por parte de la persona (e incluso de los profesionales) entre el/los acontecimiento/s traumático/s y la sintomatología (incluidos los signos físicos), dificultan enormemente la petición de ayuda. Todo ello sumado, en el caso de ASI, a las amenazas del agresor para impedir la revelación del abuso (“si pasas el tiempo suficiente pensando que si revelas tus secretos morirás, al final te lo acabas creyendo”, Rhodes, 2015, p. 116). A lo largo de la obra, James Rhodes destaca varios factores que le han ayudado en su proceso de recuperación. La principal es la música (“la música es la respuesta a aquello que no la tiene”, Rhodes, 2015, p. 9, “[la pieza musical La Chacona] se convirtió en mi refugio”, Rhodes, 2015, p. 51; “[la música] me dio esperanza cuando no la había en ningún otro sitio”, Rhodes, 2015, p. 223). También destaca diferentes relaciones interpersonales: su hijo, su relación de pareja, amistades íntimas, o su relación estrecha y cómplice con su mánager. Conocer los factores protectores y las fortalezas personales resulta crucial, porque antes de que las personas lleguen a consulta, generalmente han desarrollado estrategias y recursos para poder sobrevivir, por lo que es sumamente conveniente conocerlas e incluirlas en el proceso de recuperación. Por parte de los profesionales, subraya el grupo de doce pasos de Alcohólicos Anónimos, la psicoterapia y biblioterapia. Más concretamente en cuanto a la psicoterapia, se refleja en la obra la existencia de un fuerte vínculo psicoterapéutico como condición sine qua non para la posible mejoría en todos los casos, más si cabe en personas supervivientes a trauma complejo, con dificultades como las descritas previamente en lo interpersonal. James Rhodes es un vivo ejemplo acerca de cómo la recuperación de la traumatización compleja es posible. Solo esto podría explicar su transformación desde las conductas psicopáticas descritas hasta ser considerado actualmente como filántropo. A lo largo del libro, mientras nos acompaña por su viaje autobiográfico, podemos ser testigos de su camino hasta conseguir dedicarse profesionalmente a aquello que lo había salvado desde su infancia, iniciando su relación con la música con un encuentro fortuito en casa con un casete, pasando por sus ensayos en el colegio con un piano deteriorado, hasta llegar a la publicación de sus primeros discos. En la actualidad es uno de los pianistas y concertistas profesionales más conocidos internacionalmente. Esto nos recuerda la importancia de la reconstrucción y diversidad de la identidad en el proceso de recuperación, ya que una víctima nunca es solo una víctima. El activismo del autor contra el ASI impulsó la Ley Orgánica 8/2021, de 4 de junio, de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia (2021) en España, conocida por dicho motivo de forma informal como ‘Ley Rhodes’, aunque él preferiría que no fuera llamada así (La Razón, 2020). Con esta obra queda constancia de la importancia de acudir a libros autobiográficos como una parte más de la formación clínica, de forma que demos voz y espacio a los expertos por experiencia. Al fin y al cabo, las experiencias en primera persona son de donde nace nuestra profesión y también donde acaba. Es nuestra responsabilidad como profesionales tratar de comprender de forma profunda el sufrimiento psíquico, así como mejorar la forma de ayuda que le podamos ofrecer a las personas que la puedan necesitar. Este testimonio se trata de un tesoro no solo para los profesionales de salud mental, sino para cualquier persona que quiera profundizar en el sufrimiento psíquico humano, así como en las consecuencias e impacto de la traumatización tras sufrir abusos sexuales prolongados en la infancia, que resulta una lacra en nuestra sociedad. Según datos recientes de la Organización Mundial de la Salud (WHO, por sus siglas en inglés), una de cada cinco mujeres y uno de cada siete hombres declaran haber sufrido abuso sexual en la infancia (WHO, 2026). El primer paso para combatir esta violencia es visibilizarla, y una de las formas más increíbles de hacerlo es a través de un libro como este. Gracias, James, por tu inmensa generosidad y valentía. Andrea Páez Cervilla es Psicóloga Interna Residente de 3er año del Hospital Universitario 12 de Octubre, España. Referencias |
Correspondencia
Para citar este artículo: Páez Cervilla, A. (2026). Rhodes, J. (2015). Instrumental: memorias de música, medicina y locura. Blackie Books. 279 páginas. Clínica Contemporánea, 17, Artículo e16. https://doi.org/10.5093/cc2026a16